sábado, 29 de agosto de 2020

El periodista que hizo una alineación de la selección

Es algo que soñamos todos los aficionados al fútbol, hacer la alineación de nuestro equipo, atributo exclusivo del entrenador. Pero hubo un periodista cuya autoridad y conocimiento convencieron a un seleccionador nacional para elegir a los once jugadores que saldrían al campo.


La selección española había logrado ser campeona de la Copa de Europa de Naciones (1964) y se había clasificado, con ciertos apuros, para la fase final del Mundial de Inglaterra. Pero el debut mundialista fue un fracaso. Argentina puso en evidencia al equipo español al que ganó (2-1) y dos días después, aunque en un mal partido, el equipo de Villalonga se impuso a Suiza (2-1). Sin embargo, para clasificarse para los cuartos de final había que ganar necesariamente a la selección alemana, un equipo demasiado potente que además sólo necesitaba un empate para pasar a la segunda fase del torneo.

En el Pen Hall Hotel de Sutton Coalfield, a pocos kilómetros de Birmingham (Inglaterra), el entrenador Benito Díaz cogió de la mano a Carlos Bribián y le llevó al comedor. Sentados alrededor de una mesa le esperaba el seleccionador nacional, José Villalonga, acompañado de otros periodistas, entre ellos los famosos Antonio Valencia y ‘Cronos’. Bribián era corresponsal en Alemania y conocía al dedillo al conjunto germano de Seeler y Overath, de Schnellinger y Held, y en donde llamaba la atención un joven medio de ataque que se apellidaba Beckenbauer. Todos coincidían en que si alguien conocía los secretos de los alemanes era Bribián. Por eso Benito Díaz se dirigió a Villalonga y le dijo sin preámbulos: “Pepe, que te diga Bribián quién a su juicio tendría que jugar”.


Alineación revolucionaria


Villalonga anhelaba consejo e información para contrarrestar el juego de sus rivales y por eso escuchó atentamente a Carlos Bribián, un periodista experimentado y muy respetado que, además de ser corresponsal deportivo de ‘Marca’ y jefe de redacción en la radio pública alemana, había sido futbolista profesional y entrenador. Bribián comenzó a explicar las características y puntos débiles de cada uno de los seleccionados y propuso a Villalonga una alineación revolucionaria, con cinco cambios con respecto a las alineaciones anteriores que dejaba en el banquillo a hombres como Suárez, Del Sol, Ufarte, Peiró y Gento. Y Villalonga aceptó la propuesta del periodista.


Alineación que jugó el partido contra Alemania


El partido contra los alemanes se jugó en el Villa Park de Birmingham el 20 de julio de 1966. Saltaron al terreno de juego Iríbar, Sanchís, Gallego, Reija, Glaría, Zoco, Amancio, Adelardo, Marcelino, Fusté y Lapetra. La idea era sorprender a los rivales desde el primer minuto, y el objetivo se logró cuando a los 25 de comenzado el encuentro, Lapetra pasó en profundidad a Fusté y éste, tras prepararse el balón con el pecho, empalmó un disparo a media altura que batió al guardameta Tilkowski. España había cambiado su imagen. Tuteaba a los alemanes y estaba haciendo un excelente partido, hasta que llegó el minuto 39 y se produjo el gol más inverosímil. Emmerich, casi desde el córner, lanzó el balón hacia el área y mientras se elevaba se enroscó en un extraño efecto colándose por la escuadra que defendía Iríbar. Aquel gol desmoralizó a los españoles que en la segunda parte se vinieron abajo empujados por el potencial físico de sus rivales, pero ofreciendo una imagen de dignidad a pesar del segundo gol encajado, obra de Uwe Seeler.


El mejor partido de España


La selección nacional perdió 2-1 y quedó eliminada del Mundial tras aquel partido, curiosamente el mejor de los que disputó en la competición.


Hoy, desde su casa en Ontoria (Cabezón de la Sal), Carlos Bribián reposa sus recuerdos y mantiene el orgullo de periodista ejemplar. A gala lleva el hecho de que ninguna de las informaciones que escribió en su larga trayectoria haya sido desmentida, además de haber presentido con su olfato profesional acontecimientos históricos como los atentados en la villa olímpica de Munich o el conflicto bélico de la antigua Yugoslavia. Futbolista, entrenador, periodista y escritor (fue finalista del Premio Planeta en 1959), Carlos Bribián, con sus 94 años, sigue leyendo la prensa con espíritu crítico y bolígrafo en ristre, mientras se recrea contando historias deportivas de antaño gracias a su buena memoria, como la de haber hecho una alineación de la selección española. Un honor que muy pocos pueden lucir.

lunes, 10 de agosto de 2020

El Racing y el escritor José María de Pereda



Vincular en un titular al gran escritor costumbrista, José María de Pereda, fallecido en 1906 con un equipo de fútbol que se fundó en 1913, es algo difícil de explicar, pero tiene su fundamento. Aunque el primer partido documentado que se juega en Cantabria date de 1902, es mucho más que probable que Pereda no supiera nada de fútbol, en todo caso alguna referencia lejana de un ‘sport’ inglés que estaba llenando la cabeza ociosa de la juventud de la época, sobre todo en el extranjero. Pero para buscar algún atisbo de esa singular relación, hay que comenzar hablando de una faceta de Pereda que, debido al éxito y a la fama de su actividad literaria, es poco conocida, como fue la de hombre de negocios, porque sería por medio de una de sus empresas por la que se vincularía años después de su muerte con el equipo santanderino.

El empresario

Con la ayuda de la doctora de la UC, Raquel Gutiérrez Sebastián, una de las más importantes especialistas en el estudio de José María de Pereda, hemos sabido que el autor de ‘Peñas Arriba’ y ‘Sotileza’ también fue un diligente emprendedor de los negocios de su familia. Uno de los muchos hermanos de Pereda, el indiano Juan Agapito, sería el hombre clave para reflotar a la familia, gracias al capital aportado como consecuencia de la fortuna que hizo trabajando en los ferrocarriles de La Habana. De esta manera, Agapito se convirtió en el impulsor económico de los Pereda. Cuando José María regresó a Cantabria desde Madrid, sin haber concluido sus estudios militares en el arma de Artillería, y comenzó a escribir y a hacer trabajos en la prensa política, Juan Agapito le encarrilaría en la actividad comercial que sabría compaginar con la literatura.

 

'La Rosario'

Una de las empresas más importantes de la familia de Pereda fue ‘La Rosario’, de la que José María fue miembro del consejo de administración. Esta empresa, fundada en 1864, tenía sus almacenes en el paseo de Canalejas de Santander y comenzó elaborando las antiguas velas de sebo y de estearina, popularmente conocidas como velas de esperma. También fabricaba barras de jabón de lavar y de cocina. La aparición de la electricidad bajó las ventas de las velas y eso obligó a orientar y ampliar la producción de jabones hacia la higiene personal, extendiendo sus productos al agua de colonia, elixires, dentífricos, polvos de arroz y extractos. En sus viajes a París o a Barcelona, Pereda siempre se preocupó de ver cómo se trabajaba allí en el sector de la perfumería, interesándose por la estrategia de marketing y publicidad y también por las últimas novedades del momento, como las cremas japonesas que eran muy demandadas por las mujeres burguesas de la época.

 

La caricatura como envoltorio

Ya tras la muerte del novelista y la aparición del Racing en la escena deportiva, las firmas comerciales se dieron cuenta de la popularidad del fútbol. ‘La Rosario’ tenía entonces varios productos comercializados, como el agua de colonia rusa, agua de Kananga para el tocador, pomada de Kananga para las pecas, polvos de arroz extrafinos, vaselina perfumada, un ungüento bronceador llamado ‘Caobo’ y sus famosos jabones, entre ellos los denominados ‘Brisas del Sardinero’ y ‘Aromas de la tierruca’. Para promocionar este último entre los deportistas, los empresarios y descendientes de Pereda decidieron envolver sus jabones con un papel especial donde se incluía la caricatura del once racinguista de 1916 firmada por Leopoldo Huidobro y que es la primera caricatura conocida del equipo. El Racing, que había surgido tres años antes, ya se había convertido en el club más importante de Cantabria. Era el único federado que había en Cantabria, tenía como terreno propio y exclusivo los Campos de Sport, aunque en régimen de alquiler, y había absorbido a los jugadores del Real Santander convirtiéndose en un potente equipo. La promoción de ese jabón le proporcionaría la primera relación en el terreno comercial. Así que en el aroma perfumado de aquel jabón quedaron impregnados los futbolistas Álvarez, De la Torre, Goyena, Zubieta, Sierra, Lavín, Mateo, Zubizarreta, Salinas, Pepe Agüero, Oria y, sobre todo, una vinculación que, aunque indirecta y lejana, relacionó al Racing con el gran José María de Pereda.

martes, 4 de agosto de 2020

Luis Gutiérrez Dosal, el cántabro que engrandeció al fútbol mexicano



Cuando murió, la ciudad se paralizó. Nunca se vio un cortejo fúnebre tan frecuentado ni sentido. Presidente del C. D. Toluca, Luis Gutiérrez Dosal había sido un próspero comerciante, agricultor, industrial y banquero que se convirtió en el hombre clave del progreso de sus conciudadanos, porque no sólo creó riqueza, sino que supo repartirla con generosidad. Así que los jugadores de su equipo no se iban a conformar con rezar una oración antes del partido o atarse un brazalete negro en señal de luto. La muerte de don Luis había sido algo más profundo y doloroso para todos. Y allí, durante uno de los entrenamientos en el histórico estadio de la Bombonera, en ese campo que se compró y remodeló gracias a su vocación de mecenas deportivo, los jugadores reunieron su consternación para conjurarse en dos compromisos: no jugar el primer partido de campeonato como muestra de duelo y regalar a su presidente algo que jamás se había conseguido, quedar entre los tres primeros de la clasificación.

La historia de los cántabros con el Club Deportivo Toluca de México merece un punto y aparte. El astillerense Nando García, el jugador internacional racinguista que recayó en México para la gloria del fútbol de aquel país, fue uno de los grandes entrenadores del conjunto toluqueño. Otra de las aparentes casualidades que une a este club con Cantabria es la creación del equipo santanderino que llevó su nombre, sus camisetas y su escudo durante treinta años y, durante una temporada, por varias ciudades españolas luciendo a sus famosos exinternacionales: Marquitos, Pachín, Mateos, Atienza y Pantaleón.

Natural de Casamaría (Herrerías)

Luis Gutiérrez Dosal, un montañés nacido en los años finales del siglo XIX en Casamaría, pequeña localidad del municipio de Herrerías, emigraría a América, estableciéndose en Toluca, la capital del estado de México, en 1920. La situación económica del país, después de la revolución, no era la más adecuada para la prosperidad, pero se fue abriendo camino. Su primer trabajo fue de despachador en la Compañía Nacional Alcoholera. En 1928 emprendió sus primeros negocios con un destacado impulso emprendedor y una gran visión. En 1934, al descubrir que los productores lácteos tenían grandes pérdidas por no saber aprovechar el mercado, puso en marcha la primera pasteurizadora de leche de México. En los años cincuenta, cuando la agricultura comenzó a pasar de manos de terratenientes a campesinos, Gutiérrez Dosal potenció el sector consolidando centros de almacenamiento de maíz y garantizando a los campesinos la compra de las cosechas. De esta manera evitó la pérdida de toneladas de alimento y ayudó a establecer un precio de garantía. Esta medida supuso la creación de un ambiente de seguridad y confianza entre los productores al tener asegurado la compra del grano. Además, solicitó a la Secretaría de Hacienda la concesión para crear un fideicomiso bancario para apoyar a los campesinos y ganaderos de la región.

Presidente del C. D. Toluca

No faltaría su decidido apoyo al equipo de Toluca, que tras alcanzar la Segunda División en 1951, logró ascender a la máxima categoría por primera vez en 1953, un hito deportivo muy celebrado que sin embargo ofrecía un panorama incierto, ya que los modestos dirigentes del club no tenían recursos para mantenerse en la categoría. Fue cuando Gutiérrez Dosal se incorporó al club, siendo elegido presidente. Reestructuró la plantilla, remodeló el pequeño estadio dando origen a la famosa Bombonera, logró el primer título al obtener la Copa de México en 1956 y se mantuvo en el cargo hasta su muerte, el día de San Juan de 1959.

Los jugadores del C. D. Toluca cumplieron con la promesa de no jugar el primer partido de campeonato, pero no pudieron ser terceros, ya que se les dio por perdido aquel encuentro y quedaron a un punto del tercer lugar, detrás del Guadalajara, el América y el Atlas. Pero los herederos del equipo no desilusionarían a Gutiérrez Dosal. Desde que éste puso las bases para la creación de un gran club, siempre se mantuvo en Primera y en 1967 conquistó su primer título de Liga.

Nando García acabó su contrato como entrenador del Toluca con la muerte de Gutiérrez Dosal y en ese mismo año, en 1959, las camisetas del club llegaron a Santander para vestir a un nuevo equipo. También llegarían a Cantabria alguno de sus nueve hijos que tuvo con su segunda mujer, Juana Querejeta, y en la iglesia de tradición gótica de Casamaría, dedicada a la Virgen de Loreto, aún se mantiene en alto, junto a un farol que la alumbra, una placa de mármol que recuerda que el templo fue reconstruido en 1948 por Luis Gutiérrez Dosal, el montañés que engrandeció al fútbol de México y que no sólo creó riqueza, sino que supo repartirla con generosidad.

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